El poder de las creencias: casos reales

“No sabía que era imposible, así que lo hizo”

Las creencias nos pueden dar o quitar un enorme poder en nuestras vidas. Tener creencias mediocres nos arrastran a la mediocridad y creencias potenciadoras nos llevan hacia lo que se creía que no se podía hacer. Ya que el ser humano “Crea” lo que “Cree”.

A continuación vamos a ver varios casos reales en los que las creencias han tenido un enorme efecto.

Desde el siglo XIX existía la creencia generalizada sobre que nadie podría recorrer una milla (1,609 km) en menos de 4 minutos. Sin embargo, en 1954, Roger Bannister lo consigue por primera vez en la historia. Aunque lo sorprendente, es que al romper esta barrera psicológica, solo un año después lo consiguieron 37 corredores más, y un año más tarde ya eran 300 los que lo habían conseguido. Bannister, había dotado a cientos de personas de la creencia de que era posible hacer este recorrido en menos de 4 minutos. Había sustituido una creencia limitadora por otra que otorgaba poder, por lo que los resultados de estos corredores se propulsaron.

La medicina ofrece una gran demostración del efecto de las creencias, con los resultados que muestran los placebos. De hecho, en Estados Unidos todos los medicamentos deben ser comprobados junto con un placebo, ya que, en numerosas investigaciones los placebos han demostrado ser tan potentes como muchos medicamentos. En un estudio se administró «quimioterapia de placebo” y un tercio de los pacientes perdió su cabello. En un partido de fútbol en Monterey varias personas sufrieron una intoxicación por ingestión de pescado, sin embargo, se comunicó por los altavoces del estadio que los refrescos de una máquina expendedora estaban produciendo intoxicaciones. Automáticamente un gran número de personas empezó a vomitar y se desmayaron. Cuando se anunció por los altavoces que el problema no estaba en los refrescos, estas personas se recuperaron inmediatamente.

Lo mismo ha ocurrido con magos, curanderos, videntes y figuras religiosas, a lo largo de la historia. Para bien o para mal, estas personas conseguían cambiar creencias, haciendo (al igual que los altavoces del partido de fútbol) auténticas profecías sobre salud, poder o destino.

Investigaciones realizadas sobre personas con personalidad múltiple han demostrado, que cuando estas personas cambiaban de personalidad, es decir, creían que eran otras personas, ¡cambiaban literalmente su físico! Los estudios documentaban cambios en el color de ojos, aparición y desaparición de marcas en la piel, y hasta enfermedades “crónicas” como la diabetes o la hipertensión aparecían y desaparecían en función de quién creían que eran.

Nuestras creencias influyen y determinan nuestra inteligencia, salud y habilidades. La clave está en obtener las creencias apropiadas que nos conduzcan a nuestras metas y objetivos.

Cómo ejercicio práctico, plantéate un objetivo y examina todo lo relativo a las creencias alrededor de ese objetivo.

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