Creencias y motivación.

Creencias y motivación.

Se han hecho varios estudios donde, por un lado, a varios estudiantes con un coeficiente intelectual medio-bajo los profesores les hicieron creer que tenían una inteligencia superior y, por otro lado, a un grupo de inteligencia superior les dijeron lo contrario. Los resultados fueron sorprendentes. Los que creían que tenían una inteligencia superior fueron los que mejores notas tuvieron en el curso y además se comprobó que su C.I. había aumentado. Sin embargo, con el otro grupo pasó justo lo contrario; sus resultados empeoraron.

Nuestras creencias nos pueden dar o quitar un enorme poder. Recordemos que nuestras creencias determinan nuestro comportamiento y nuestras acciones del día a día, lo que poco a poco, conduce a nuestro destino. Si tenemos una creencia limitante del tipo “Soy poco inteligente” o “Estas asignaturas no se me dan bien” nos estamos condicionando a que nuestro desempeño a la hora de estudiar o de resolver un problema sea muy bajo. Y viceversa, si creemos que somos muy inteligentes nuestro desempeño al realizar tareas que requieran inteligencia va aumentar. Lo mágico y más importante de todo es que al aumentar nuestro desempeño, a la larga, aumenta nuestra capacidad real ¡¡¡esto hace que la creencia de mentira se vuelva realidad!!! Por ello en PNL se dice que creer crea realidades.

Es importante comprender que las creencias no tienen por qué ajustarse a la realidad presente, su finalidad es suministrar la motivación para que el desempeño aumente hasta que esta creencia se vuelva completamente realidad.

“La clave no está tanto en la creencia de que lograrás esa meta, si no en creer que tienes la aptitud para lograrla”

Además cuando cambiamos una creencia sucede una cosa muy interesante. Cambiamos nuestro comportamiento pero esperamos referencias que potencien esa nueva creencia. Es uno de los principales motivos por los cuales las dietas fallan. Cuando una persona hace dieta, al principio su desempeño es muy alto, pero cuando pasan un par de semanas y no ve resultados, su creencia de que puede adelgazar se deteriora (por que no ve referencias que lo apoyen) y en consecuencia su desempeño baja.

Existe una fase crítica que se da cuando el desempeño ha sido mayor pero no se han obtenido resultados o referencias que apoyen la nueva creencia.

Por otro lado, si finalmente hay buenos resultados la creencia y el comportamiento se igualan. Lo que ocurre otras veces es que en esta fase crítica no se obtienen los resultados esperados, la creencia se derrumba y el desempeño desciende incluso hasta niveles inferiores al anterior.

Lo importante no es tener creencias que se ajusten a la realidad, sino creencias que nos potencien para conseguir lo que queremos.

 

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