16 Historias que Cambiarán tu Vida

En este vídeo tal y cómo si de una película se tratara he hecho una recopilación de las mejores historias, cuentos, hechos reales que conozco para cambiar creencias limitantes.

Recuerda que tú estás creando tu realidad, que tus creencias están creando tu realidad y muchas de estas creencias que te limitan son las que no te dejan diseñar una vida mejor.

Las historias, los cuentos, las metáforas, actúan directamente sobre el inconsciente y por eso mismo estas historias te van ayudar a cambiar instantáneamente sin que hagas nada, así que comenzamos….

 Historia 1:

ERA UN HOMBRE AMARGADO y cruel, un alcohólico y drogadicto que estuvo a punto de matarse en varias ocasiones.

En la actualidad, cumple una sentencia de cadena perpetua por el asesinato del cajero de una tienda de licores que «se interpuso en su camino».

Tiene dos hijos, nacidos con apenas once meses de diferencia, uno de los cuales creció para ser «justo como papá»: un drogadicto que vivió del robo y de las amenazas a los demás, hasta que también acabó en la cárcel por intento de asesinato.

Su hermano, sin embargo, tiene una historia diferente: un hombre que educa a tres hijos, disfruta de su matrimonio y parece ser realmente feliz. Como director regional de una gran empresa nacional, su trabajo le ofrece desafíos y recompensas. Es una persona físicamente delgada, y no es adicto ni al alcohol ni a las drogas. ¿Cómo es posible que estos dos hombres hayan resultado ser tan diferentes, después de haber crecido ambos en el mismo ambiente?

 A ambos, se les preguntó en privado, sin que supieran que también se le había preguntado al otro:

« ¿Por qué ha dirigido su vida por este camino?»

Sorprendentemente, ambos dieron la misma contestación:

« ¿En qué otra cosa podría haberme convertido, después de haber crecido con un padre como el mío?»

A menudo nos vemos inclinados a creer que las circunstancias controlan nuestras vidas, y que el ambiente nos ha configurado tal y como somos. Jamás podría haberse dicho una mentira mayor. No son las circunstancias de nuestras vidas las que nos configuran, sino nuestras creencias acerca de lo que significan esas circunstancias.

Historia 2

Dos mujeres cumplen setenta años, pero cada una de ellas le da un significado diferente a ese dato.

Una «sabe» que su vida se acerca a su fin. Para ella, siete décadas de vida significan que su cuerpo debe estar desmoronándose, y que será mejor empezar a poner en orden sus asuntos.

La otra mujer decide que lo que una persona sea capaz de hacer a cualquier edad depende de sus creencias, y establece un criterio más elevado para sí misma. Decide que el montañismo puede ser un buen deporte para iniciar su práctica a los setenta años de edad. Durante los veinticinco años siguientes se dedica a dominar esta nueva aventura, y llega a escalar algunos de los picos más altos del mundo, hasta que en la actualidad, ya entrada en los noventa, Huida Crooks se ha convertido en la mujer más anciana que ha escalado el monte Fiji.

Como puede ver, lo que configura quiénes somos hoy y quiénes seremos en el futuro nunca es el ambiente, ni los acontecimientos que ocurran en nuestras vidas, sino el significado que demos a esos acontecimientos. Las creencias son lo que establece la diferencia entre una vida de alegre contribución y otra de miseria y devastación.

Las creencias son lo que separó a Mozart de Manson. Las creencias son lo que convirtió a algunos individuos en héroes, mientras que a otros les indujo a «llevar vidas de tranquila desesperación».

 

Historia 3:

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente.

 ¿Qué lo sujeta entonces?

 ¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

 Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?»

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

 

Historia 4:

Durante un partido de fútbol en Monterey Park, un suburbio de Los Ángeles, varias personas experimentaron los síntomas de intoxicación por ingestión de pescado.

 El médico que las examinó dedujo que la causa se encontraba en una bebida refrescante expedida por una máquina automática, ya que todos los pacientes habían adquirido una antes de sentirse enfermos.

Se hizo un anuncio por los altavoces del campo pidiendo que nadie utilizara esa máquina en concreto, porque algunas personas se habían puesto enfermas, y a continuación se describieron los síntomas.

En los graderíos se produjo inmediatamente una gran confusión, y gran número de personas vomitó y se desvaneció. ¡Hasta algunas de las que ni siquiera se habían acercado a la máquina se pusieron enfermas! Aquel día, las ambulancias de los hospitales cercanos hicieron su agosto, yendo y viniendo al estadio, transportando a gran cantidad de aficionados enfermos.

 Cuando se descubrió que la causa no se encontraba en la máquina automática, y así se anunció, la gente se recuperó «milagrosamente».

Historia 5:

El doctor  Bernie Siegel compartió alguna de las investigaciones que había realizado con desórdenes de personalidad múltiple, increíblemente la potencia de las creencias de estas personas convencidas que se habían convertido en una persona diferente, tenían como resultado una orden incuestionable enviada a su sistema nervioso para que produjera cambios mensurables en su sistema bioquímico.

El resultado: sus cuerpos se transforman literalmente bajo los ojos de los investigadores y empezaban a reflejar una nueva identidad, casi de forma inmediata. Los estudios documentaron acontecimientos tan notables, como cambios en el color de los ojos en el momento de cambiar la personalidad o la desaparición y aparición de marcas físicas, hasta enfermedades como la diabetes o la hipertensión aparecen y desaparecen, dependiendo de la creencia de la persona en cuanto a qué personalidad está manifestando.

 

Historia 6:

Esdaille era un cirujano escocés de trabajo en Bengala en la década de 1840 a 1849, esto era antes de que se empezaran a utilizar cualesquiera de los métodos modernos de anestesia química, no obstante entre 1843 y 1846 el doctor practicó unas 400 operaciones importantes de diversas clases, entre ellas se incluyen amputaciones, extirpación de ganglios, tumores cancerígenos y operaciones de los oídos, ojos y garganta.

Todas estas operaciones se llevaron a cabo tan solo bajo anestesia mental, los pacientes decían que no sentían ningún dolor y ninguno murió durante la operación, igual de sorprendente es el hecho de que la tasa de mortalidad entre las operaciones de los pacientes fuera extremadamente baja.

Esto ocurrió mucho antes de que los científicos occidentales como Pasteur o Leister, señalaron el origen bacteriano de las infecciones, nadie se dio cuenta de que las infecciones postoperatorias eran causadas por qué los instrumentos utilizados no habían sido esterilizados y por organismos virulentos, sin embargo cuando Esdaille sugestionaba a sus pacientes entraban en un estado hipnótico diciéndoles que ninguna infección o contaminación séptica se desarrollaría. Sus mentes subconscientes respondian a esa sugestión, ponían en marcha los procesos necesarios para combatir los mortales peligros.

 

Historia 7:

Uno de los antiguos santuarios de curación más célebres del mundo está en Lourdes, en el sudoeste de Francia, los archivos del departamento médico de Lourdes están llenos de informes que detallan casos probados de lo que se llaman curaciones milagrosas. Un ejemplo entre muchos es el caso de Madame bite que era ciega, pues sus nervios ópticos estaba atrofiados y no cumplían sus función, después de visitar Lourdes, recobró la visión.

Varios médicos que la examinaron más tarde testificaron que sus nervios ópticos siguen atrofiados y aún así veía.

 Un mes después en un nuevo examen se vio que su mecanismo visual había sido completamente restaurado.

Estoy completamente convencido de que lo que le curó a Madam Bite no fueron las aguas del santuario.

Lo que la curó fue su propia mente subconsciente que respondió a su creencia. El principio curativo de su mente subconsciente respondió a la naturaleza de su pensamiento, la creencia es un pensamiento de la mente subconsciente, significa aceptar algo como verdadero, el pensamiento afectado se ejecuta de inmediato.

 

Historia 8:

Una investigación absolutamente fascinante que se refiere a lo que podríamos llamar «el síndrome del mono número 100». En su libro Marea de vida, publicado en 1979, el biólogo Lyall Watson relata lo que pasó en una tribu de simios de una isla del archipiélago japonés, cuando les dieron una comida nueva, consistente en batatas frescas, recién cosechadas, pero recubiertas de arena.

Como disponían de otros alimentos que no precisaban ninguna preparación, al principio los monos rechazaron los tubérculos sucios. Al fin una mona resolvió el problema cuando descubrió que podían lavarse las batatas en un arroyo, y luego se lo enseñó a su madre y a sus compañeros de juegos.

Entonces ocurrió una cosa notable. Una vez hubo adquirido este conocimiento un número suficiente de monos (del orden del centenar), otros monos que no tenían ningún contacto con los de aquella tribu, e incluso los que vivían en otras islas, empezaron a hacer lo mismo.

Era físicamente imposible que estos otros monos hubieran comunicado de alguna manera con la tribu originaria y, sin embargo, sin que se supiera cómo, el comportamiento se generalizó.

El fenómeno es extraordinario, pero no único. Son numerosos los ejemplos de individuos que, sin existir ninguna vía de comunicación entre ellos, han actuado en admirable consonancia. Un sabio tiene una idea, y simultáneamente otros tres sabios de otros países conciben la misma idea. ¿Cómo ha ocurrido eso?

Nadie lo sabe exactamente, pero muchos científicos destacados e investigadores de la mente, como el físico David Bohm y el biólogo Rupert Sheldrake, creen que existe una conciencia colectiva de la que podemos beber todos, en especial cuando armonizan las creencias, los enfoques, y bajo condiciones fisiológicamente óptimas encontramos el modo de profundizar en esa conciencia colectiva

 

Historia 9:

El poeta Federico García Lorca fue asesinado durante la guerra civil española, lo curioso es que mucho antes de su asesinato él escribió sobre ese mismo asesinato, antes incluso de que estallase la guerra civil.

Y verdaderamente acertó en varias cosas, el poema que describe cómo abrieron toneles, armários y no lo encontraron,  (ya que nunca se encontró la tumba de Lorca)

Habla también de la sexta luna que coincide justo con la fecha en que lo mataron,

También de los nombres de todos su abogados. en referencia a todas las personas asesinadas y también parece que bajo cri cri de las margaritas, parece que probablemente lo asesinaron y lo enterraron bajo tierra.

Son muchas casualidades .

“Hay quien dice que las casualidades no existen”

García Lorca por su parte era un practicante de sueños lúcidos, sueños vividos y no sabemos si realmente tuvo una premonición de su propia muerte, pero en este poema que voy a leer a continuación sí que se recogen distintos hechos que sucedieron, allá va el poema:

 Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.

 

Historia 10:

En el libro Pigmalión en el aula conocerá los detalles del cambio espectacular producido en el rendimiento de los estudiantes cuando se hallan convencidos de estar bien dotados.

De vez en cuando, los investigadores han demostrado que las capacidades de los estudiantes se hallan poderosamente impactadas por las identidades que desarrollan para sí mismos como resultado de la creencia de los maestros en su nivel de inteligencia.

En un estudio, a un grupo de maestros se les dijo que ciertos estudiantes de sus clases se hallaban realmente bien dotados, y que debían asegurarse de seguir desafiándoles para que continuaran expandiéndose. Tal y como cabía esperar, esos niños se convirtieron en los que más logros alcanzaron en la clase.

Lo importante de este estudio es que esos estudiantes no habían demostrado en realidad poseer ningún nivel superior de inteligencia y, de hecho, a algunos de ellos se les había considerado previamente malos estudiantes. Sin embargo, fue su sentido de la certidumbre de ser superiores (inculcado por la «falsa creencia» de sus maestros) lo que les había impulsado hacia el éxito.

 El impacto de este principio no queda limitado a los estudiantes. La clase de persona que los demás perciben de usted controla las respuestas que le dan. Por ejemplo, si alguien le considera un estafador, esa persona buscará cuál es el motivo culto que pueda haber tras sus actos, aunque usted sea honesto y haga buenas cosas.

 Lo peor de esto es que, tras haber efectuado un cambio positivo, a menudo permitimos que los de las que nos rodean, y que no han cambiado su imagen de nosotros, anclen nuestras propias emociones y creencias en estros viejos comportamientos e identidades. Todos necesitamos recordar que poseemos un tremendo poder para influir sobre las identidades de aquellos que más nos importan.

 

Historia 11

Había una vez un campesino gordo y feo

que se había enamorado (¿cómo no?)

de una princesa hermosa y rubia…

Un día, la princesa – vaya usted a saber por qué –

dio un beso al feo y gordo campesino…

y mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe.

(por lo menos, así lo veía ella…)

(por lo menos, así se sentía él…)

 

Historia 12

Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos. Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo:

– «A partir de hoy, usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.»

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero…

– «Me encantaría satisfacerlo, señor», balbuceó. «Pero yo… yo no sé leer ni escribir.»

– «¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga estoy y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto…»

– «Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo…»

No lo dejó terminar.

– «Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, los siento. Que tenga suerte.»

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a su casa, por primera vez, desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada. Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero que había recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra. ¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha. A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

– «Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.»

– «Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar… como me quedé sin empleo…»

– «Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.»

– «Está bien.»

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta.

– «Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?»

– «No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.»

– «Hagamos un trato», dijo el vecino. «Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos días de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?»

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días… Aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

– «Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?»

– «Sí…»

– «Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatro días de viaje y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras.»

El ex–portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue..“…No todos disponemos de cuatro días para hacer compras”, recordaba.

Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.
En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo en viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes.

Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un galpón. Luego le hizo una entrada más cómodo y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primera ferretería del pueblo. Todos estaban contentos y compraban en su negocio.

Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente. Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? las tenazas… y las pinzas… y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos…

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñarían además de lectoescritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

– «Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primera hoja del libro de actas de la nueva escuela.»

– «El honor sería para mí», dijo el hombre. «Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.»

– «¿Usted?», dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo.

– «¿Usted no sabe leer ni escribir?¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?»

– «Yo se lo puedo contestar», respondió el hombre con calma. «¡Si yo hubiera sabido leer y escribir… sería portero del prostíbulo!.»

Historia 13:

Aquella ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Aquella ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes… Pero pozos al fin.

Los pozos se diferenciaban entre sí, no sólo por el lugar en el que estaban excavados, sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior).

Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y de metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra.

La comunicación entre los habitantes de la ciudad era de brocal a brocal, y las noticias corrían rápidamente de punta a punta del poblado.

Un día, llegó a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblecito humano. La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se preciara debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no era lo superficial sino el contenido.

Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaban de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros, más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más optaron por el arte, y fueron llénándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas posmodernas. Finalmente, los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Pasó el tiempo.

La mayoría de los pozos se llenaron hasta tal punto que ya no podían incorporar nada más.

Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, otros pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior…

Uno de ellos fue el primero. En lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.

No pasó mucho tiempo hasta que la idea empezó a ser imitada. Todos los pozos utilizaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas que se ensanchaban desmedidamente. Él pensó que si seguían ensanchándose de aquella manera, pronto se confundirían los bordes de los distintos pozos y cada uno perdería su identidad…

Quizá a partir de esa idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo más profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta de que todo lo que tenía dentro de él le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo, tenía que vaciarse de todo contenido…

Al principio tuvo miedo al vacío. Pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo. Vacío de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que él se había deshecho…

Un día, algo sorprendió al pozo que crecía hacia dentro. Dentro, muy adentro y muy en el fondo… ¡encontró agua! Nunca antes otro pozo había encontrado agua.

El pozo superó su sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo sus paredes, salpicando sus bordes y, por último, sacando el agua hacia fuera.

La ciudad nunca había sido regada más que por la lluvia, que de hecho era bastante escasa. Así que la tierra que rodeaba el pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar. Las semillas de sus entrañas brotaron en forma de hierba, de tréboles, de flores y de tronquitos endebles que se convirtieron en árboles después…

La vida explotó en colores alrededor del alejado pozo, al que empezaron a llamar “el Vergel”. Todos le preguntaban cómo había conseguido ese milagro.

  • No es ningún milagro -contestaba el Vergel-. Hay que buscar en el interior, hacia lo profundo.

Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desestimaron la idea cuando se dieron cuenta de que para ser más profundos tenían que vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más, para llenarse de más y más cosas…

En la otra punta de la ciudad, otro pozo decidió correr también el riesgo de vaciarse…

Y también empezó a profundizar…

Y también llegó al agua…

Y también salpicó hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo…

  • ¿Qué harás cuando se termine el agua? -le preguntaban.
  • No sé lo que pasará -contestaba-. Pero, por ahora, cuand más agua saco, más agua hay.

Pasaron unos meses antes del gran descubrimiento. Un día, casi por casualidad, los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de sí mismos era la misma…

Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro. Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida. No sólo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto.

Habían descubierto la comunicación profunda que sólo consiguen aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar…

 

Historia 14:

Esa ciudad no estaba habitada por personas, como todas las demás ciudades del planeta. Esa ciudad estaba habitada por pozos. Pozos vivientes,… pero pozos al fin

Los pozos se diferenciaban entre si, no solo por el lugar en que estaban excavados sino también por el brocal (la abertura que los conectaba con el exterior).

Había pozos pudientes y ostentosos con brocales de mármol y metales preciosos; pozos humildes de ladrillo y madera y algunos otros más pobres, con simples agujeros pelados que se abrían en la tierra. La comunicación entre los habitantes de la ciudad era brocal a brocal y las noticias cundían rápidamente, de punta a punta del poblado.

Un día llego a la ciudad una “moda” que seguramente había nacido en algún pueblito humano. La nueva idea señalaba que todo ser viviente que se precie debería cuidar mucho más lo interior que lo exterior. Lo importante no es lo superficial sino el contenido.

 Así fue como los pozos empezaron a llenarse de cosas. Algunos se llenaron de joyas, monedas de oro y piedras preciosas. Otros más prácticos, se llenaron de electrodomésticos y aparatos mecánicos. Algunos más, optaron por el arte, y fueron llenándose de pinturas, pianos de cola y sofisticadas esculturas post-modernas. Finalmente los intelectuales se llenaron de libros, de manifiestos ideológicos y de revistas especializadas.

Paso el tiempo. La mayoría de los pozos se llenaron a tal punto que ya no pudieron incorporar nada más. Los pozos no eran todos iguales, así que, si bien algunos se conformaron, hubo algunos que pensaron que debían hacer algo para seguir metiendo cosas en su interior.

Uno de ellos fue el primero: en lugar de apretar el contenido, se le ocurrió aumentar su capacidad ensanchándose.

No paso mucho tiempo antes de que la idea fuera imitada. Todos los pozos gastaban gran parte de sus energías en ensancharse para poder hacer más espacio en su interior. Un pozo, pequeño y alejado del centro de la ciudad, empezó a ver a sus camaradas ensanchándose desmedidamente. Él pensó que si seguían hinchándose de tal manera, pronto se confundirían los bordes y cada uno perdería su identidad.

Quizás a partir de esta idea se le ocurrió que otra manera de aumentar su capacidad era crecer, pero no a lo ancho sino hacia lo profundo. Hacerse más hondo en lugar de más ancho. Pronto se dio cuenta que todo lo que tenía dentro de el le imposibilitaba la tarea de profundizar. Si quería ser más profundo debía vaciarse de todo contenido.

Al principio tuvo miedo al vació, pero luego, cuando vio que no había otra posibilidad, lo hizo.

Vació de posesiones, el pozo empezó a volverse profundo, mientras los demás se apoderaban de las cosas de las que el se había desecho.

Un día, repentinamente el pozo que crecía hacia adentro tuvo una sorpresa: Adentro, muy adentro, y muy en le fondo encontró agua!!!

Nunca antes otro pozo había encontrado agua.

El pozo supero la sorpresa y empezó a jugar con el agua del fondo, humedeciendo las paredes las paredes, salpicando los bordes y por ultimo sacando agua hacia afuera.

La ciudad nunca había sido regada más que por lluvia, que de hecho era bastante escasa, así que la tierra alrededor del pozo, revitalizada por el agua, empezó a despertar.

Las semillas de sus entrañas, brotaron en pasto, en tréboles, en flores y en tronquitos endebles que se volvieron árboles después.

 

La vida exploto en colores alrededor del alejado pozo al que empezaron a llamar “El Vergel”.

Todos se preguntaban cómo había conseguido el milagro.

– Ningún milagro – contestaba el Vergel – hay que buscar en el interior, hacia lo profundo.

Muchos quisieron seguir el ejemplo del Vergel, pero desanidaron la idea cuando se dieron cuenta que para ir más profundo debían vaciarse. Siguieron ensanchándose cada vez más para llenarse de más y más cosas.

En la otra punta de la ciudad otro pozo, decidió correr también el riesgo al vació.

Y también empezó a profundizar.

Y también llego al agua.

Y también salpico hacia fuera creando un segundo oasis verde en el pueblo.

– Que harás cuando se termine el agua? – le preguntaban.

– No sé lo que pasara – contestaba – Pero, por ahora, cuanto más agua saco, más agua hay.

Pasaron unos cuantos meses antes del gran descubrimiento.

Un día, casi por casualidad los dos pozos se dieron cuenta de que el agua que habían encontrado en el fondo de si mismos era la misma.

Que el mismo río subterráneo que pasaba por uno inundaba la profundidad del otro.

Se dieron cuenta de que se abría para ellos una nueva vida.

No solo podían comunicarse, de brocal a brocal, superficialmente, como todos los demás, sino que la búsqueda les había deparado un nuevo y secreto punto de contacto: La comunicación profunda que solo consiguen entre si, aquellos que tienen el coraje de vaciarse de contenidos y buscar en lo profundo de su ser lo que tienen para dar.

 
Historia 15.

En 2011 Steve Jobs muere a la edad de 56 años de cáncer de páncreas, dejando una fortuna de 7 mil millones de dolares y estas son algunas de sus últimas palabras …

“En este momento, acostado en la cama, enfermo y recordando toda mi vida, me doy cuenta de que todo el reconocimiento y riqueza que tengo no tiene sentido frente a la muerte inminente. Tengo el dinero para contratar al mejor en la tarea que sea, pero no es posible contratar a alguien para que cargue mi enfermedad. El dinero puede conseguir todo tipo de cosas materiales, pero hay una cosa que no se puede comprar: «LA VIDA».

A medida que crecí me di cuenta que un reloj de $300 y uno de $3.000.000 muestran la misma hora. Que con un automovil de $ 150,000 y uno de $15.000.000 podemos llegar al mismo destino. Que un vino de $150 o uno de $1500, generan la misma “resaca». Que en una casa de 300 metros cuadrados, o en una de 3000, la soledad es la misma «.

“La verdadera felicidad no proviene de las cosas materiales, proviene del afecto que nos dan nuestros seres queridos.»

Entonces, espero que entiendas que cuando tienes amigos o alguien con quien hablar, ¡es la verdadera felicidad!

Cinco hechos innegables

1️ No eduques a tus hijos para que sean ricos. Educarlos para ser felices. – Entonces, cuando crezcan, sabrán el valor de las cosas, no el precio.

2️ Come tu comida como medicina, de lo contrario deberás comer la medicina como comida.

3️ Quien te ama nunca te dejará, incluso si tiene 100 razones para rendirse. Él / Ella siempre encontrará una razón para aferrarse.

4️ Hay una gran diferencia entre ser humano y se humano.

5️ Si quieres ir rápido, ¡ve solo! Pero si quieres llegar lejos, ve acompañado.

Y en conclusión …

Los seis mejores doctores del mundo son:

1️ La luz del sol
2️
 El Descanso
3️
 El Ejercicio
4️
 La Alimentación saludable y consciente
5️
 La Confianza en sí mismo
6️
 Los Afectos

En cualquier etapa de la vida en la que te encuentres ahora, agradece y disfruta al máximo de las pequeñas cosas y atesora…

El Amor de tu pareja, tu familia y tus amigos, para que cuando llegue el día en que baje el telón, puedas llevar contigo la verdadera riqueza de este mundo.

 

Créditos a Tony Robbins, Jorge Bukay, Joseph Murphy, Federico García Lorca y Steve Jobs.

4 comentarios en “16 Historias que Cambiarán tu Vida”

  1. Que historias tan ùnicas y que cada una deja una enseñanza , de la cual todos deberìamos aprender , y no solo aprender, si no de poner en marcha en nuestra vida cotidiana

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